suicidio-siempre-hay-otra-solucionpor Louix Dor Dempriey

En primer lugar, y con el debido respeto a los que lo han pensado o intentado, deseo eliminar toda la carga y el estigma en torno a este tema tan delicado y emotivo al afirmar, sin lugar a dudas, que Dios ve al suicidio de la misma manera que ve a todas las demás elecciones que hagamos en nuestras vidas.

Todo lo que nos sucede, y todo lo que hacemos, ocurre con el único propósito de nuestra realización divina. Así que, el suicidio es otra lección de vida. Es una experiencia de vida de la que podemos aprender y crecer y expandir a una conciencia más alta y más amorosa. Además, todas las decisiones que tomamos vienen con consecuencias y crean karma, ya sea positivo o negativo. Lo mismo es cierto con el suicidio. Es una forma de homicidio, el asesinato de tu propio cuerpo santo, por lo que un gran karma se incurre. Se trata de un punto que es por demás mencionar debido a que cualquier persona que ha llegado a estar tan triste, deprimido y desesperado que ya no le da ningún valor intrínseco al regalo más grande jamás dado a un alma por el Creador, no está pensando en karma y mucho menos se preocupa por él. Por lo tanto, no voy a pasar más tiempo abordando el aspecto kármico. Basta decir que todas nuestras decisiones tienen consecuencias en el gran ciclo de la vida.

¿Eso significa que el suicidio es el curso de acción “adecuado” para resolver una situación desesperada, porque es “simplemente” otra lección de vida? En primer lugar, es importante no hablar en términos de correcto e incorrecto, bueno y malo. Desde la mayoría de puntos de vista, es una muy triste y trágica “pérdida”, independientemente de la perfección en todas las cosas. Sólo para poner la mente en paz, Dios no considera el suicidio como malo o feo. Dios es la emanación constante de amor incondicional y de aceptación y adoración. Ahora que, si quieres personificar a Dios y verlo como un padre divino y amoroso, habría, por supuesto, una tristeza en la forma en que cualquier padre amoroso verdaderamente vería la pérdida de su hijo o hija. Dios mira un montón de cosas de esa manera (es decir, con tristeza), en el entendido personificado de Dios como padre. Cuando las personas le dan la espalda a Dios, y cuando la gente constantemente opta por actuar sin amor cuando podrían fácilmente ser cariñosos, y cuando la gente decide traicionarse a sí mismos tomando decisiones muy desacertadas o tontas, y cuando saben mejor: Dios ve todas esas cosas como muy tristes y trágicas. Pero, de nuevo, esto es así se ves a Dios en un sentido personificado.