Por Marci ShimoffYour-Happiness-Medicine

¿Te gustaría despertar cada mañana sintiéndote más feliz, lleno de vida, y más conectado a la vida de lo que ya estás?

Por supuesto que sí. Todos queremos ser felices. De hecho, Aristóteles decía que “la felicidad es la meta de todos los objetivos, el ser y el fin de la vida.”

Por desgracia, no siempre nos sentimos felices.

Hace cinco años, cuando yo estaba de gira promocionando mi libro “Feliz porque sí”, estaba cansada, agotada, y sentía todo menos felicidad. No era una situación muy buena para alguien que habla fomenta la felicidad.

Un día, cuando yo estaba en mi casa, mi asistente me miró y me dijo, “Marci, eres un desastre. Vas a venir conmigo a una clase de Zumba.” Le dije, “¿Qué es Zumba?” Sin responder, ella me agarró de la mano y me llevó al estudio de danza local. Después de una hora de sonreír, sudar, y pavonear en esa clase de baile de ejercicio de inspiración latina, me sentí como una persona nueva.

Ese fue el comienzo de mi rutina regular de ejercicios que había abandonado en el proceso de la escritura y la promoción del libro. Y el ejercicio a vuelto a despertar mi entusiasmo por la vida.

Recientemente he tenido la gran suerte de ir a un retiro con Ángeles Arríen, antropóloga cultural de fama mundial. Respeto mucho el trabajo de Ángeles y cómo ella se inspira en la sabiduría de las culturas indígenas para ayudarnos a mejorar nuestra vida moderna.

Ángeles compartió una historia que me ayudó a entender por qué había regresado a mí la felicidad a través de mi experiencia con Zumba. Ella nos contó una historia sobre un hombre de una cultura tribal que estaba preocupado e infeliz. Los habitantes del pueblo lo habían llevado con el chamán (curandero). Después de que el hombre derramó sus problemas con el líder espiritual, el chamán se sentó en silencio por un momento. Entonces, en vez de darle consejos o prescribir un remedio a base de hierbas, el chamán simplemente le pidió que respondiera a cuatro preguntas:

1. ¿Cuándo dejaste de cantar?

2. ¿Cuándo dejaste de bailar?

3. ¿Cuándo dejaste de ser encantado por la historia?

4. ¿Cuándo dejaste de ser consolado por el territorio dulce del silencio?

En todas las culturas, los curanderos saben que si alguien no está contento, inevitablemente les faltan uno o más de estos cuatro ingredientes esenciales para la felicidad.

Sin canto, movimiento, narración de cuentos y silencio, comenzamos a experimentar una pérdida del alma o espíritu.

Veamos más de cerca a cada una de las preguntas:

1. Cantar: Cantar puede ser tan simple como tararear o puede ser un aria completa en la ducha. No tienes que tener una gran voz o cantar afinado. Simplemente cantar te abre el corazón. Los estudios demuestran que el sonido de tu propia voz cantando o tarareando fortalece el sistema inmunológico. Aunque pensamos en el canto como una expresión de estar feliz, te puede ayudar a recuperar tu paz y bienestar interior si has perdido la alegría.

2. Bailar / Mover tu cuerpo: Cada cultura a lo largo de la historia ha tenido algún tipo de movimiento en la danza, el deporte y/o el ejercicio. Mover el cuerpo genera endorfinas, la hormona que te hace sentirte bien. El movimiento y la danza te llevarán de regreso a tu cuerpo y te ayudarán a confiar en su sabiduría.

3. Contar historias /Compartir con otros: La narración de historias es una de las herramientas más antiguas de curación que encienden nuestros corazones e imaginación y vuelven a encantar al mundo. Al escribir seis de los libros de la serie “Sopa de pollo para el alma”, he sido testigo del enorme valor de la narración de cuentos. Asegúrate de compartir tu historia con los demás – no la versión de la víctima, sino la que te da poder.

4. Silencio: Aunque el silencio es algo que es difícil de encontrar en nuestra cultura, es uno de los aliados más importantes que tienes para aumentar tu nivel de felicidad. Estar en silencio, aunque sea por 10 o 15 minutos al día, te permite tocar el gran misterio de la vida y recordar quién eres.