La vida es dinámica y cambiante, a cada instante creamos causas de pensamiento, palabra y acción y cada una de éstas contiene un efecto que, de acuerdo con la teoría budista, se mantiene latente en el interior de nuestras vidas y se manifiesta por un estímulo externo en algún momento.

Este enfoque resulta potenciador porque no deja a merced del azar lo que nos acontece, al contrario nos invita a tomar el control de nuestras vidas, a responsabilizarnos por nuestros actos y a poner en práctica de forma consciente nuestro potencial interno.

Hemos crecido con modelos paradigmáticos que vienen perdiendo vigencia porque están asociados a miradas externas sobre el comportamiento humano, ni responden ni indagan sobre el poder interior que poseemos las personas y que podemos activar en un instante para sobrepasar cualquier situación y aprender de ella, por muy dura que sea. Vernos interiormente nos brinda grandes satisfacciones, porque descubrimos lo valioso que somos.

 

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