como-desarrollar-una-sexualidad-con-eticaPor Ana Montero

Tendemos a ver nuestra sexualidad como si fuera un glorioso, delicioso e hyper-calórico pastel de Chantilli y Fresas: con una mezcla de asombro, vergüenza, deseo, desesperación, (alegría?) y culpabilidad. Lo último que pensamos es que nuestra sexualidad puede ser una manera de expresar nuestra espiritualidad, pasión por la vida, moralidad y ética. Tendemos a darle más importancia a ser fantásticos anfitriones de fiesta que a ser amantes éticos. Cuando organizamos una fiesta en casa e invitamos a nuestros amigos y familiares, queremos brindarles lo mejor. La mejor comida, un sofá cómodo, entretenimiento, y una buena despedida. Sin embargo, cuando decidimos compartir nuestro cuerpo con alguien, muchas veces le brindamos mucho menos calidez, mucho menos consideración a esa persona que a un invitado de casa. No nos damos cuenta que nuestra sexualidad es una extensión de quienes somos.

Vivir nuestra Sexualidad con Ética significa expresar nuestra sexualidad, cualquiera que esta sea, (incluyendo nuestra orientación sexual y de género) con Compasión y Respeto a los demás y a nosotros mismos.

Para poder desarrollar una Sexualidad Ética y por ende disfrutar los resultados valiosos de esta, como llevar una vida moral, feliz y con una buena relación con la gente a nuestro alrededor nuestra, es importante incorporar cuatro elementos importantes en nuestras vidas.

El primero y el foco de este pequeño articulo es que DEBEMOS ACEPTAR que otras personas TIENEN DERECHO a la apropiada expresión y sentir de su sexualidad tanto como nosotros.

La falta de aceptación de este precepto es la raíz de muchos problemas en nuestra sociedad. El grupo dominante siempre tiende a imponer los valores sexuales en nuestra comunidades con el resultado de que hay varios grupos al los cuales se les limita o niega la expresión sexual apropiada. Por ejemplo las mujeres son tan sexuales y tan necesitadas de expresar su sexualidad como los hombres, sin embargo, vivimos en una cultura donde las mujeres no pueden hablar libremente de su sexualidad o su necesidad de acceder a sexo dentro o fuera de una relación estable, mucho menos actuar con esta intención. Por ende, la mujer que hace esto es vista como una mujer de menos valor y menos virtud. Desde muy niñas, las mujeres se dan cuenta que su sexualidad no es valorizada tanto como el de los niños y de que es mejor para ellas ocultarlo, negarlo, enmascararlo, todo menos sentirse libres y con derecho a ser como son. Igual sucede con las personas gay y lesbianas: su sexualidad no es vista como algo natural y parte del espectro de la sexualidad humana. Es una sexualidad que sufre amenazas de violencia fisica, emocional y psicologica. Los ponemos en verdaderas prisiones sin darnos cuenta, que no solo estamos dañando a nuestros propios hermanos e hijas, si no que el sufrimiento causado, nos afecta a todos, tarde o temprano.