Por Marcia Sirotacuando-romper-tu-relacion

Una de las cuestiones más importantes en una relación problemática es cuando se debe tratar de arreglar las cosas y cuando se debe acabar la relación. No siempre es fácil saber qué hacer. Estos son algunos consejos sobre cómo determinar si una relación se puede salvar o si es mejor salirte de ella.

En toda relación, hay tres tipos de necesidades: las cosas con las que no puedes vivir sin ellas, las cosas con las que no puedes vivir, y todo lo demás, que es negociable.

El primer grupo de necesidades, las cosas con las cuales no puedes vivir sin ellas, incluyen elementos como la confianza, el respeto, y un sentido de conexión; pero en realidad, todo podría estar en esta lista, ya que es una lista de lo que tú específicamente necesitas. Si ves que has tenido que renunciar a las cosas que realmente no puede vivir sin ellas, debes descubrir si es posible tenerlas. De lo contrario, te estarás conformando con menos, lo que te hará muy infeliz.

La segunda lista es lo que se conoce como las cosas que rompen el acuerdo. Estas son las cosas con las que no puedes vivir. Son diferentes para cada persona, pero pueden incluir la negligencia, el abuso y la infidelidad. El permanecer en una relación que incluye una cosa o más de esta lista, es una receta para la infelicidad y el resentimiento a largo plazo.  Tendrás que ver si es posible que tu pareja deje de hacer lo que están haciendo inmediatamente. No tiene sentido esperar a que cambien. Ya has estado tolerando lo intolerable. Si tu pareja no puede detener estos comportamientos de inmediato, puede que nunca lo haga, y entonces tendrás que aguantarte indefinidamente y quedarte esperando por algo que necesitas inmediatamente.

El resto de nuestras necesidades son las cosas en las que podemos ser flexibles. Estos problemas pueden ser frustrantes o molestos, pero no nos causan sufrimiento si están ausentes o presentes. Si estamos bien viviendo con un asiento del inodoro que siempre está hacia arriba o con las ventanas abiertas por la noche cuando nos gustaría tenerlas cerradas, o incluso con alguien que fuma, entonces, por supuesto, dejarlos no debería de ser una opción. Estos temas pueden ser discutidos y es de esperar, con el tiempo, se pueden negociar para que sean más de nuestro agrado.

En mi práctica, mis pacientes tienen dos tipos de parejas: las que consideran acudir a terapia de pareja y las que no. Cuando están teniendo problemas, a las parejas que acuden a terapia siempre les va mejor que a las que no la hacen. Es difícil de trabajar a través de las dificultades de una relación y a veces una orientación objetiva y profesional es de gran ayuda.

Si tu pareja se niega a ir a terapia contigo y tú has tratado de solucionar el problema con ellos pero no tuviste éxito, tienes dos opciones: seguir tratando de mejorar las cosas por tu cuenta o marcharte.

En este punto de tu relación, dejar que tu pareja sepa lo infeliz que eres y que estás a punto de dejarlos podría motivarlos a ir a terapia de pareja contigo, pero tal vez no. La resistencia de la gente de mirar sus opciones y su comportamiento propio, puede ser fuerte e inflexible.

A veces una persona ha hecho algo extremadamente doloroso para el otro. Un ejemplo común es la infidelidad. Una situación que he visto con demasiada frecuencia es donde la pareja despechada ha elegido quedarse con el que los engañó pero luego se comportan punitivos hacia ellos, creando un alto nivel de conflicto y desdicha para todos los miembros de la familia. Si tu pareja te ha engañado, tienes sólo tres opciones viables: marcharte si sientes que la infidelidad es imperdonable; acudir a terapia de parejas para ver si puedes arreglar los problemas; o encontrar el perdón en tu corazón y seguir adelante. Por supuesto, el perdón no es la mejor opción si tu pareja continúa engañándote, pero si tu pareja entiende la cantidad de daño que ha causado, está verdaderamente arrepentido y ha prometido no volver a hacerlo de nuevo, puedes elegir esta opción.