Por Lois Cheneypor-el-amor-a-los-suenos

¿Cuánto más maravillosa y productiva puede llegar a ser nuestra vida cuando nos atrevemos a soñar? ¿Podemos ir más allá de nuestra rutina diaria para encontrar una existencia más amplia y más dinámica mientras dormimos y soñamos? La fascinación con los sueños comenzó mucho antes de la palabra escrita. El estudio y la investigación de los sueños se han practicado durante siglos. Por lo que se puede determinar, parece que hasta el hombre de las cavernas esbozó imágenes de sus sueños en las paredes rocosas de las cuevas.

Los antiguos griegos, romanos y egipcios honraban a aquellos individuos que eran expertos en la interpretación de los sueños. Aquellos pueblos antiguos también erigían templos con el fin de crear soluciones a problemas molestos a través de un proceso de incubación personal o la creación de una respuesta a los sueños al ayunar y orar antes de dormir en el templo.

Más cerca al presente, los indios iroqueses de los Grandes Lagos creen en el poder curativo de los sueños. Además creen que los sueños revelan los “anhelos secretos del alma”. Para aquellos de ustedes que desean la confirmación de que están viajando correctamente por su propio camino de vida, ¿pueden entender el confort que tendrían si supieran el anhelo y los deseos de su propia alma?

Sin embargo, simplemente como una manera de contraste, considera la asombrosa cantidad de información que está disponible en la actualidad sobre todos los temas imaginables. Si alguien lo ha dicho, escrito, dado una conferencia, o traído a la conciencia del público,  lo podrás encontrar en el Internet. Existen muchos datos científicos y esotéricos, tanto nuevos como antiguos, que aparentemente llegan de millones de fuentes. En función de toda esta información que está a nuestra disposición, vamos a pensar si realmente vale la pena el tiempo y el esfuerzo para detenernos, ver y analizar nuestros sueños personales.

En otras palabras, ¿qué papel deben jugar los sueños en nuestras vidas en esta era aparentemente avanzada? Después de todo, con la ayuda del Internet no hay casi nada de dilación en que nos llegue toda la información necesaria. Las frases “búscalo en Google” o “ve a Yahoo” se han convertido en parte de nuestro lenguaje. Sin embargo, muchos de nosotros seguimos manteniendo escrupulosamente los diarios de sueño.

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