por Nadia Khalil BradleyGuide-to-an-Extraordinary-Marriage

Hoy en día, el matrimonio es visto cada vez más como un contrato legal y financiero. Es un equipo que se ha formado con el fin de educar a los hijos, comprar una casa, y crear una vida juntos. A veces, un matrimonio es creado por un deseo de extender el placer indefinidamente. Sin embargo, cada vez más personas están considerando al placer como un desahogo del cuerpo, en vez de verlo como el intercambio de un amor mágico. Y un matrimonio fundado únicamente en el placer es uno fundado en arenas movedizas, ya que tener sexo no crea un lazo de amor, sólo crea la necesidad de una mayor satisfacción física.

Sexo como éste empaña nuestra visión del amor. A veces incluso nos hace alejarnos del amor. Preferimos estar solos que compartir una vida con lo que al principio parecía amor, pero era simplemente placer físico. Tener relaciones sexuales sin estar enamorados es como comer alimentos que no guardan nutrición; con el tiempo, vamos a ir en busca de más alimentos para nutrir nuestro cuerpo o moriremos. Por otro lado, hacer el amor cuando el amor está realmente presente es lo que nos da la energía para construir una vida juntos.

Un matrimonio real es una reunión de una persona con otra. Es una promesa entre dos personas que se aman, con su Creador y con nadie más. Esta promesa es mayor que la es hecha bajo las leyes del hombre. Una promesa matrimonial verdadera dice: “Estuve aquí antes de ti. Ahora estoy contigo, a tu lado y por ti. Estoy aquí porque me encanta el concepto de ‘nosotros’. Nadie me obligó a estar aquí y nadie me obliga a quedarme. Nadie me está diciendo que voy a perder todo mi dinero si me voy, pero podré quedarme con él si me quedo. Nadie me obliga a permanecer porque compartimos hijos, o porque tendríamos que vender nuestro coche o nuestra casa. Nos reunimos en amor, y si nos vamos, nos alejaremos con amor.”

En un matrimonio amoroso, no se convierten en uno, ni se le dice a la pareja qué debe hacer. Sólo tienen que coexistir en apoyo de la vida del otro conforme afecta a su propia vida.  Comparten sus experiencias a medida que crecen. Sus vidas ya estaban allí antes de conocerse, pero se vuelven aún más mágicas porque las pueden compartir con su pareja.

En un matrimonio lleno de amor, tu pareja te hace crecer sin obligarte a mantener ese crecimiento sólo entre ustedes y sin poder gritarlo a los cuatro vientos. No esperan que te conviertas en “un solo ser”, sino que entienden que hay dos de ustedes que comparten una vida juntos. Comparten un hogar y una vida, sin embargo, todavía puedes sobrevivir con, o sin ellos – simplemente decides no hacerlo.

Cuando estás en un matrimonio construido sobre los cimientos del amor y la comprensión, el alma de tu pareja te parece pura. La quieres porqué llegaron a la relación con integridad y te hicieron darte cuenta de la falta de integridad que existía en tus relaciones anteriores. Valoras a una pareja que está abierta a lo que la vida tiene que ofrecer, la vive, y la comparte contigo. Admiras cómo vuela como un pájaro y nada como un pez y aún así encuentra tiempo para contártelo. Encontrarás que cuando estás con ellos los dos están constantemente aprendiendo algo nuevo.

Un matrimonio debe de ser una relación en la que ninguno de los dos son víctimas. Ninguno lleva consigo el equipaje de lo que otros le han hecho y no lo proyectan sobre su pareja. Los dos desean construir una vida juntos y mejorar sus respectivas vidas cada día más. Les piden a sus seres queridos que velen por la pareja y que les ayuden a asegurarse de que ambos sigan siendo puros entre sí.

Deseas para tu pareja sólo lo que quieres para ti. Ves su alma, no necesariamente su cuerpo; pero te encanta la sinceridad que sientes en sus ojos y a ellos les encanta lo mismo de ti. Te conviertes en el guionista para su actuación. Ellos se convierten en la canción que cantas. Los dos alternan entre ser la aventura y ser el aventurero. Y al compartir sus experiencias, se toman el tiempo para realmente llegar a conocerse mutuamente. Experimentas la alegría de poder sentir su amor, aun cuando todavía se está desarrollando.

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