Por Gina Hardyen-quien-me-he-convertido-contigo

Yo estaba en una tienda de alimentos saludables conversando con el dueño y como suele suceder en muchas conversaciones ¡terminamos hablando sobre las relaciones! Tenía poco tiempo de haberse separado, aunque de mala gana, de una relación de 12 años. La descripción de su ex y el poder detrás de sus palabras describían a un hombre muy que aún tenía abierta la llaga.

Muchos de nosotros tratamos de racionalizar y, lógicamente, meter el pasado en una caja pequeña con la etiqueta de “que al cabo que no eran la persona adecuada para mí”.  Pero en realidad esa persona, aunque otros digan que estás mejor sin ellos, hacía que te sintieras vivo y a pesar de los problemas, era el que tenía la promesa de tu sanación e integridad.

Él me dijo algo que me llamó la atención. Él describió cómo, durante su relación, se había convertido en alguien de quién no se sentía bien.  Un amigo le había dicho que recordara la persona que él había sido antes de conocer a su ex.

Así que me puse a pensar en cuántos de nosotros nos transformamos y moldeamos sutilmente para estar con un ser amado y cómo poco a poco nos convertimos en alguien con quienes no estamos satisfechos; lo cual con el paso del tiempo, irrita y erosiona nuestra relación mientras que nuestro verdadero “yo” subyacente insiste en salir de su escondite.

¿Suena esto como algo que te sucede a ti? ¡A mí sí me ha sucedido y déjame decirte que lo hice muchas veces!

Uno de los problemas más comunes entre nosotras las mujeres es que sacrificamos a nuestras amistades para estar cada vez más a la entera disposición de nuestro hombre, sólo para descubrir cuando nos deja (¡que a menudo se debe a que no estamos siendo fieles a nosotras mismas!) que hemos perdido una gran parte de nuestra red de apoyo que una vez fue tan preciosa.

Pero esto no es un problema exclusivo de las mujeres. Un compañero mío se alejó, a regañadientes, de sus compañeros de la universidad cuando se casó con su primera esposa, porque ella encontró fallas sutiles pero de gran alcance en casi cada uno de sus amigos, lo que hacía difícil verlos. Hoy en día realmente se da cuenta de la falta de compañía masculina que tiene en su vida. Afortunadamente, su actual novia lo apoya completamente para que conozca nuevos amigos y, por lo tanto, de nuevo está siendo quien es verdaderamente.

Muchas personas renuncian a sus familias, amigos, aficiones y, literalmente, a sí mismos para estar con su pareja, pensando que está muy bien cuando en realidad no es.  Además, a menudo asumimos los problemas de nuestra pareja a medida que se mezclan nuestros espacios. Pero el que tiene mayor toxicidad emocional puede controlar la dirección y la calidad de la relación. El control puede ser ejercido en forma de emociones explosivas y difíciles o de negaciones constantes. Ambos crean el impulso en el otro hacia la felicidad, incluso si se pone en peligro la autenticidad. Pero en algún momento el equilibrio se abordará de forma natural. Tu autenticidad es esencial y te empujará a hacer cambios para volver a estar en un balance saludable. Esto puede venir en forma de más conflicto, lo cual es una gran señal de que debes HACER ALGO.

¿Cuándo comienza?

El tiempo que tardamos en comenzar a perder nuestro sentido de nosotros mismos en una relación enfermiza depende de cuánto nos tardamos para enamorarnos.

Noto un cambio notable en muchas personas que alguna vez estuvieron seguras de sí mismas y que, literalmente, se han convertido en una masa pegajosa cuando se despiertan una mañana y se dan cuenta de que están enamorados. Además de las cosas lindas, sentimos una sensación de ansiedad debido a que nos sentimos casi a merced del amor. ¿Estás diciendo que sí a esto?

Tuve una línea de tiempo para un colapso de 3 meses. Yo era alguien asombroso, atrevida, con una gran carrera, un montón de buenos amigos y con un vibrante sentido del “yo”, hasta que me enamoré. Después, ¡zas! Durante la noche, me sentía insegura, reaccionaria y preocupada sobre si las señales que enviaba mi hombre querían decir que aún me amaba. Salí con algunos chicos de poca profundidad. Los que pensaban que encerarse esto o afeitarse aquello eran mejor. Una vez me teñí el pelo para que coincidiera con el de mi hombre y sí, yo incluso consideré la cirugía plástica para parecer más joven para agradarle al hombre con el que estaba saliendo, ¡después de sólo 6 meses!

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