nuestras-voces-internasPor Karina Milgram

        ¿Se acuerdan de la imagen que uno veía en las comiquitas cuando era pequeño: por un oído del personaje veíamos una versión miniatura de él vestido de diablito y diciéndole lo que tenía que hacer y por el otro lado una versión miniatura de él como angelito indicándole a actuar de manera diferente?

    Pues esa imagen no se aleja de la realidad. Aunque muchas veces no nos damos cuenta, hay diferentes voces internas que nos han acompañado desde que éramos muy pequeños, y que muchas veces son contradictorias y conflictivas. ¿A cuántos de Uds. no les pasa que  cuando tienen un problema o una situación que resolver su mente se llena de distintas opiniones o puntos de vistas? Al igual que con el ejemplo de la comiquita, es como si existiesen varios personajes que habitasen dentro de nosotros y tuviesen un dialogo interno entre sí. Cada uno comunicando su solución, o su propio punto de vista. Esto no hace más que complicar y entorpecer la toma de decisiones.

     Cada uno de nosotros posee distintas características, rasgos de personalidad, puntos de vistas, y valores que conforman nuestra identidad y que se manifiestan en distintos momentos de nuestra vida. Existe la parte masculina que actúa y la parte femenina que es paciente y receptiva, el adulto responsable y el niño que quiere divertirse y salirse con la suya, el crítico que juzga y el abogado que defiende, el rebelde que se opone a seguir ciertas reglas y el obediente que se somete a las normas, la víctima que se siente a la merced del otro y el perpetrador que quiere castigar al que le ha hecho daño. Y así, pudiéramos seguir numerando distintas personajes que conforman nuestro ego.

¿Cómo se fueron desarrollando estas manifestaciones de personalidad en nosotros?

     En el artículo, El Mundo es Nuestro Espejo, hice referencia de cómo desde muy pequeños buscamos complacer a nuestros padres, familiares, maestros y amigos, no solamente para asegurar nuestra sobrevivencia, sino que también para que nos acepten, nos permitan pertenecer y nos den el amor que tanto añoramos. Por otro lado nos tocó vivir ciertas experiencias  que generaron en nosotros mecanismos de defensa para que nuestra vida fuese más “fácil” o menos “dolorosa”. En busca de esa aprobación y de evitar sentir dolor emocional fuimos construyendo una realidad interior rechazando, bloqueando y lapidando aspectos de nuestra esencia para sustituirlos por maneras de ser más “adecuadas”. Es así como desde niños fuimos internalizando las voces de los adultos que nos rodeaban y se manifestaron en los distintos rasgos de nuestra personalidad, trayendo consigo su propia voz, su propósito, su agenda y su manera de ver la realidad.

     Solamente a través de nuestra reacción emocional con respecto a ciertos atributos de personalidad de otra persona es que podemos ver reflejados aspectos que hemos rechazado en nosotros mismos. Por lo tanto, cuando nos afecta el que los demás nos critiquen no es más que un reflejo del crítico que llevamos dentro y no hemos identificado.

     Cada aspecto de nuestra personalidad tiene un lado positivo y otro negativo. Por ejemplo, el padre crítico puede ayudarnos a querer superarnos.  Pero si está muy presente en nuestra vida puede llegar a coartar nuestro ímpetu para seguir adelante al afectar nuestra autoestima. Por lo que si a través del trabajo de descubrir nuestras voces nos damos cuenta que el padre crítico lleva la batuta, entonces la sanación vendrá al fortalecer la presencia del padre compasivo y amoroso interior.

     El objetivo de conocer los distintos personajes que habitan en nuestra psique no es el de erradicarlas de nuestras vidas, sino el permitir que se expresen, y poder así, desbloquear la energía que nos mantiene fragmentados y nos lleva a proyectar en los otros, lo que nos podemos ver en nosotros mismos. Mientras más conozcamos de quién proviene cada una de nuestras voces mejor será nuestra habilidad para tomar decisiones más conscientes. Mientras más dejemos que las voces se expresen más podremos descubrir que necesita balance en nuestra vida.

     Por otro lado es importante tener claro que estas voces no son quienes realmente somos. El objetivo final es poder escuchar la voz que viene de nuestro ser, nuestra alma, nuestro corazón y que trasciende nuestra personalidad. Esta voz siempre está llena de amor incondicional por nosotros y por los demás, y está alineada con la verdad superior, y no con las expectativas del ego.

Te invito a hacer un pequeño ejercicio. Piensa en una situación que te está causando ansiedad.