Por Enrique Villanueva C.Ht.  liberese-del-mal-humor-haciendo-ejercicio

La próxima vez que se sienta molesto, estresado o pre-ocupado, salga a caminar, a correr, a nadar o a bailar. Sea consciente de que sus estados de ánimo y sensaciones, están condicionadas por los pensamientos y emociones que alberga, y si no es capaz de simplemente modificar el texto o la conversación interna que se repite una y otra vez en su mente, entonces cambie el contexto en el que estos sentimientos se desarrollan, deje el lugar en que se encuentra y salga en la búsqueda de un estado de animo distinto. Es difícil que usted se mantenga irritado mientras baila la canción que lo hace vibrar, o se lanza en un clavado olímpico a la piscina ¿no cree?

En Programación Neuro-Lingüística afirmamos que toda experiencia posee una estructura específica y tanto los estados de ánimo positivos como los negativos poseen un mapa definido de acción que estamos acostumbrados a repetir para conseguir invariablemente los mismos resultados. Solo por poner esto en evidencia observemos la estructura que desata la experiencia de la depresión: “La persona llega a su apartamento cansada luego de un día de trabajo, y lejos de encender las luces, lo que hace es cerrar las ventanas y cortinas, poner la canción mas triste (probablemente la que siempre la hace llorar) en su equipo de sonido, tirarse a la cama pesadamente para recordar los momentos mas dramáticos de la vida y ponerse a llorar”. La estructura es evidente para quien observa esto desde afuera, y bastaría con encender las luces, colocar una melodía alegre y ponerse a saltar por cinco minutos en medio de la sala para que todo el estado de ánimo cambie por completo. Así, ni el fracaso ni la excelencia son un accidente sino que poseen una estructura definida, la que puede ser modelada y repetida hasta convertirse en un nuevo aprendizaje.

Una mujer me decía en una conferencia que dicté acerca de modificación de la conducta, como se sentía ella de irritada por el tráfico de la ciudad de Los Ángeles; de inmediato me percate de su error de apreciación por lo que le pregunte: ¿Usted se irrita cuando tiene que esperar en línea en el supermercado? ¿Se irrita cuando no encuentra las cosas en donde creía haberlas dejado? ¿Se irrita cuando regresa de hacer el mercado y recuerda que no compro el articulo por el que fue a la tienda en primer lugar?; a todo ello la señora me respondió con un “si”, por lo que le confirme que ella no estaba irritada por el trafico de Los Ángeles, sino porque la irritación era la estructura que ella había adoptado como su modelo de conducta.

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