La infidelidad paga algunas veces un precio muy alto: la pérdida de la pareja y la familia. Pero también es posible aprender de la experiencia y volcarla  a favor de la recomposición de la relación. Es importantísimo construir nuevamente la confianza y el compromiso.

Las exigencias laborales no deben conllevar a que se merme la capacidad para divertirnos con nuestra pareja. Una manera sana de mantener el equilibrio en las relaciones es sentirse bien dentro de la propia pareja.

Si tus has  sido participe de una infidelidad pregúntate:

  •  ¿Cómo estaba la relación antes de la infidelidad?
  •  ¿Qué estaba pasando conmigo y mis sentimientos o con los de él/ella?
  •  ¿Qué funcionaba mal  en la relación?
  • ¿Qué puedo aprender de esta experiencia lejos de acusarlo y enjuiciarlo?

Estas preguntas deben hacerse  una vez  que se ha  trabajado las emociones de frustración, rabia e indignación.

Detrás de la infidelidad  está la dificultad para reconocernos como personas valiosas. Si tu problema es con tu autoestima y valoración personal,  afuera vas a encontrar seguramente alguien que te recuerde lo valioso que eres. Esa valoración es importante que las rescates. No necesitas  que otros recuerden el dolor de no ser suficientes.

Es importante que ambos identifiquen esas necesidades insatisfechas de cada uno,  para poder pedirle al compañero que muestre el mejor camino,  el más armonioso para sanar,  creer y desarrollar dentro de la relación.

Lo realmente vital en la vida no es lo que nos ocurre sino lo que, de forma consciente, hacemos con lo que nos pasa. Las relaciones, siempre que no se afecte la dignidad del ser humano, son para crecer y evolucionar juntos. Si  se puede transformar lo sucedido y quedarse en  paz está bien. Otra opción es decir: “llegó el momento de dejar partir y decir adiós”. Aprender de las experiencias para transformarlas es otra decisión y ambas tienen que tomarse para que te sientas en armonía con la vida.

Siempre habrá  esperanza si te comprometes con tu relación. Especialmente si  has compartido en el pasado una conexión de almas. Siempre queda el miedo,  la duda e incertidumbre de que vuelva a suceder.

Para el que fue infiel es vital que se comprometa  nuevamente y para el que sufrió la infidelidad abrirse al amor otra vez  y hacer los cambios necesarios sin reproches ni rencores para mejorar esfuerzos y emprender una  nueva vida.

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